Opinion

Taxistas deberían protestar contra dueños de taxis y prestar un mejor servicio

Ya ronda en redes sociales un video en el que llaman a un paro nacional de taxistas para el 23 de septiembre de 2019.  Las razones para protestar son los efectos negativos de las aplicaciones como UBER y la suspensión de las licencias de conducción.  Aunque esta situación los afecta negativamente, si los taxistas fueran más organizados y tuvieran líderes con mejor entendimiento de la dinámica de los negocios sabrían contra quien protestar para mejorar su situación.

Tal vez muchos dueños de taxi me odiarán por este artículo, pero vamos a hablar de la realidad a la cual deberán enfrentarse.  Todos los negocios tienen su auge y su declive, lastimosamente les tocó el turno a los taxis y prefiero que estén preparados para que los ajustes no los tomen por sorpresa.  Así que no me odien, es probable que si leen este artículo con calma estén mejor preparados para el posible resultado de la pelea entre aplicaciones y taxis.

Taxistas protesten contra los dueños de los taxis y no sigan dañando su imagen

Frente a las aplicaciones como UBER queda claro que les está quitando mercado y han hecho que el negocio sea menos rentable.   Este es el efecto de perder el poder de monopolio al cual estaban acostumbrados y por el cual podían prestar un mal servicio sin tener mayores repercusiones económicas.

Con la entrada de nuevos competidores, los conductores de taxi están viendo mitigado sus ingresos, pero quien no han tenido un ajuste importante son los dueños de los taxis.  Para ellos el valor del cupo ha disminuido, pero han mantenido un valor del popular “producido” relativamente alto comparado con otro tipo de negocios.

Revisando artículos vi que en promedio un conductor debe pagar 90.000 pesos libres diarios al dueño, teniendo el conductor que pagar por el combustible que consume y por su propia seguridad social; este esquema dejaría un poco más de 2 millones mensuales para el dueño.  Si el valor de un cupo más el del vehículo ronda los 110 millones de pesos, invertir en un taxi significa un retorno bruto mensual del 2%, descontando mantenimiento y otros el retorno podría bajar al 1,5% mensual.

¿Es un 1,5% mensual un retorno bueno o malo?  Para responder esta pregunta debemos recordar que el retorno de una inversión está ligada al riesgo asumido y el valor agregado de su producto. 

Iniciemos con un ejemplo sencillo como los son los inmuebles, una inversión similar en cuanto al perfil de riesgo y valor agregado.  Hoy en día si adquieren un inmueble como inversión, estos no rentan más del 0,5% mensual por arriendos y esto es aceptable debido a que la inversión es de bajo riesgo y el valor agregado, entendido como transformación o innovación, es casi nulo.  La valorización del inmueble es otro tema el cual no se relaciona con este artículo, por esta razón no me detendré en este tema.

El riesgo de poner a trabajar un taxi también es bajo, claro dependiendo del conductor que se contrate, y también lo es el valor agregado a la economía en cuanto a transformación e innovación.  Esto quiere decir que los dueños de taxi estarían rentando muy por encima del riesgo asumido y su contribución a la economía.  Claro antes podrían cobrar más por su situación de monopolio, pero eso parece haber terminado y ese superávit que capturaban deberá disminuir hacia las reglas de un mercado similar a un oligopolio.

Así que, siendo justos con las condiciones de tasas de interés, la dinámica económica actual y el bienestar de los taxistas, el valor del producido debería rondar los 60.000 pesos.  Con este recorte en el pago diario, los ingresos de los taxistas volverían a ser adecuados, sus condiciones laborales mejorarían y podrían legalizar su trabajo con pagos de seguridad social.   Con esto solucionado, se acabarían las protestas y la inversión en taxis estaría acorde a las rentabilidades actuales, el nivel de competencia y el perfil de riesgo del negocio.

Claro es un golpe muy fuerte a los dueños de los taxis, pero es la nueva realidad económica de un mercado más competido con menores ingresos para cada participante.  Mejorar los beneficios a sus trabajadores sería la estrategia que abordaría una empresa que depende directamente del bienestar de sus empleados.  De hecho, para taxistas con ahorros les está siendo más rentable comprar un vehículo de segunda y trabajar con las nuevas aplicaciones que seguir manejándole un taxi a un tercero.  La lógica económica ya esta presionando hacia un menor valor del producido diario.

Protesten contra sus compañeros que no prestan un buen servicio y no cumplen con las normas de tránsito.

Si algo me gusta del modelo capitalista es la competencia.  Esta lleva a las empresas a sacar su mayor potencial para no asumir el doloroso costo de tener que cerrar por no ponerse al día con los cambios en el mundo.  Gracias a la competencia es la que logra el desarrollo tecnológico y porque no decirlo, la evolución económica de la especie.  (Aclaro, competencia sin llegar al capitalismo salvaje)

En el caso del transporte público, la mejor experiencia que prestan las aplicaciones está presionando al conductor de taxi.  Antes el taxista podía prestar un mal servicio sin que se sintiera afectado su negocio, ahora los usuarios tienen en cuenta otras alternativas para movilizarse por la ciudad.

Si un taxista se comportara como una empresa privada se preocuparía por entender a su cliente y brindarle la mejor experiencia posible.  Una mejor experiencia haría que la gente amara ir en un taxi, pero por más que aparece en medios y la gente se los recuerde, algunos taxistas parecen estar atascados en el pasado; ese pasado en el que las normas de transito parecían no existir y el usuario no tenía como tomar acciones para no aguantar su inconformidad.  Lamentablemente este grupo es el que hace que los usuarios terminen generalizando que el gremio presta un mal servicio.

Para concluir, si los taxistas interiorizaran que para ganar deben competir con un mejor servicio y que sus ingresos ya no van a crecer por culpa de la competencia, entenderían que la protesta no es contra los ciudadanos y nuevas aplicaciones, es contra su actual modelo de negocio que debe ajustarse a una nueva realidad.   Así que protesten por un menor producido diario y ofrezcan un mejor servicio y verán que su trabajo como conductor tendrá el valor que se merece.

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